Cuando los humanos vivíamos en cuevas y nos enfrentábamos a un peligro inminente, como un león o un oso, la ansiedad cumplía la función de activarse como instinto de supervivencia. Esta es una emoción que nos ayuda a prepararnos para afrontar un peligro o escapar de él; sin embargo, si se sale de control es muy importante saber qué hacer ante un ataque de ansiedad.
Todos podemos experimentar ansiedad en algún momento, pero si tú estás pasando por esta situación sigue leyendo porque en este artículo encontrarás todo lo que necesitas saber sobre cómo contener los ataques de ansiedad. Además, revisaremos los diferentes trastornos de ansiedad que existen, sus síntomas, cómo pueden afectar tu vida, cómo se siente un ataque de ansiedad y cuál es la diferencia con un ataque de pánico. También te diremos qué hacer cuando tengas uno y qué puedes hacer para prevenir que te vuelva a pasar.
A diferencia del temor o la inquietud que la ansiedad en general nos provoca cuando estamos tensos o preocupados por algo, el ataque de ansiedad es una reacción intensa de miedo ante un peligro aparente o inminente. Se manifiesta a través de distintos síntomas físicos y puede durar pocos o muchos minutos dependiendo de cómo lo maneje cada persona. Debido a la intensidad de los síntomas, es común que la persona piense que “se está muriendo” y le marque a un doctor o se dirija a urgencias.
Los signos que indican que estás sufriendo un ataque de ansiedad no siempre son los mismos para todas las personas, incluso pueden variar de un ataque a otro. Algunas de las manifestaciones comunes son:
La ansiedad puede desencadenar distintos trastornos, cada uno con diferentes síntomas y que pueden presentarse a partir de situaciones específicas. Incluso, pueden también ser motivo de ciertos estigmas de salud mental hacia quienes los padecen. Veamos más a detalle cuáles son estos tipos de trastorno de ansiedad:
Cuando alguien sufre este trastorno, se encuentra bajo un estado de preocupación constante generado por la personalidad de una persona, o por circunstancias y situaciones de la vida.
El trastorno obsesivo compulsivo se caracteriza por la presencia de pensamientos repetitivos y comportamientos compulsivos que la persona debe realizar para bajar sus grados de ansiedad.
Quienes sufren este trastorno experimentan ataques de pánico repentinos y constantes, incluso cuando no están frente a un peligro real, pudiendo llegar a evitar situaciones cotidianas o trascendentales si creen que estas les detonarán un ataque.
Las personas con un trastorno de ansiedad fóbica le temen a un objeto o situación específica, a pesar de saber que su miedo es irracional. Ejemplos de este trastorno son la claustrofobia, la agorafobia; así como el miedo a las arañas, los payasos o los aviones.
Manejar constantemente un alto nivel de ansiedad desencadena complicaciones físicas y emocionales que pueden llegar a afectar tu vida en muchos sentidos. Cuando sufres de ansiedad, en ocasiones puedes sentir que te paralizas o que estás desprotegido y no logras completar tus tareas o actividades. También te podría pasar que:
Tal como pasa en un ataque de ansiedad, cuando sufres un ataque de pánico también sientes miedo, te duele el pecho, no puedes respirar bien y tienes pensamientos irracionales. La diferencia entre ambos radica en que cuando experimentas un ataque de pánico todos estos síntomas son mucho más intensos y puedes llegar a creer que realmente vas a morir.
Otra diferencia significativa es que, por un lado, un ataque de ansiedad suele desencadenarse a partir de una situación o experiencia específica; a diferencia de un ataque de pánico, que ocurre de manera repentina e inesperada y no hay algo en particular que lo dispare.
Para saber cómo controlar un ataque de ansiedad, primero hay que tomar en cuenta que durante un episodio así puedes llegar a sentir que no tienes control sobre lo que te está pasando. Sin embargo, hay algunas estrategias que puedes aplicar para disminuir poco a poco los síntomas y volver a sentirte en paz:
Lo primero que puedes hacer ante un ataque de ansiedad es aceptar lo que estás sintiendo y recordar que es algo que pasará en algún momento. Deja que los síntomas vayan perdiendo fuerza poco a poco y piensa que todo irá bien, nada malo te pasará.
Si te es posible, muévete hacia un espacio en el que te sientas más tranquilo y donde haya menos ruido. Esto te ayudará a reducir el ruido en tu mente y a calmar poco a poco las sensaciones físicas que estés experimentando.
En una crisis de ansiedad tu atención se enfoca en los síntomas físicos y eso hace que sientas más miedo. Haz un esfuerzo y prueba concentrarte en lo que estás viendo, en lo que puedes ver, escuchar o incluso tocar u oler para reducir poco a poco la fuerza del ataque de ansiedad.
Cuando estás bajo los efectos de un ataque de ansiedad, tu respiración puede acelerarse o quizá también sientas que te falta el aire. Para controlar este síntoma, cierra los ojos respira profundamente tomando suficiente aire que llegue hasta tu estómago, sostenlo por un par de segundos y exhala lentamente. Si tienes a la mano una bolsa, respira dentro de ella y concéntrate en inflar y desinflar. Repite varias veces hasta sentirte mejor.
Aunque estos cuatro pasos no sustituyen un tratamiento a largo plazo que resuelva tu problema de ansiedad, sí te ayudarán a controlar mejor un ataque y superarlo de la mejor forma posible.
La terapia en línea es el primer paso en el camino hacia una vida más tranquila y libre de ansiedad, pero el complemento ideal es un estilo de vida saludable que te permita controlarla a largo plazo. Incluye en tu vida diaria las siguientes actividades para sentirte mejor cada día y mantener los ataques de ansiedad a raya:
Si tu nivel de ansiedad es muy intenso o persiste la mayoría del tiempo (sientes que vives en un estado de alerta continua), es importante que no dejes pasar más tiempo, especialmente si estás teniendo ataques constantemente. Tus altos niveles de ansiedad probablemente se deban a tu percepción de ciertas circunstancias relacionadas a tus emociones y tu pasado; en ese caso, la psicoterapia te ayudará a mejorar tu calidad de vida llegando a la raíz para evitar que continúen sucediendo.
Contar con la guía y apoyo de un psicólogo certificado, confiable y empático es esencial para controlar tu ansiedad de forma más rápida y segura. Puedes contactar con el terapeuta ideal para ti a través de distintos medios como la terapia en línea, una vía con beneficios inmediatos para que comiences a sentirte mejor cuanto antes.
Ahora que eres consciente de que sí es posible y ya sabes cómo controlar los ataques de ansiedad, programa una consulta terapéutica para comenzar hoy mismo el camino hacia una mejor versión de ti, más tranquila y plena. Sigue estos para poder tomar tu primera sesión de terapia en línea:
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